30.6.03

Poesia cruel

Mi viejo (y lo digo así porque hoy me habita el alma un tango), mi viejo una vez me dijo que debía tratar de ser como un junco, que el aire me doblara, pero nunca lograra romperme.
Trato viejo, trato.

Voy aprendiendo a no romperme a pesar de la poesía cruel que hace tiempo se apoderó de mi alma y no me deja reposar la rabia y el corazón.

Y a ti, ciudad hermosa de mis sueños, te conservo luminosa y azulada. Como aquellas mañanas apenas amaneciendo. Volveré, te lo prometo.

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