22.6.03

Domingo peleón

Hoy el día se me está resistiendo. No puedo más.

Anoche me llamó Hu, y yo no escuché el teléfono, así que me dejó un mensaje en el contestador. Fué como si me regalase un ramo de flores, pero al escucharle por segunda vez me pareció que estaba muy triste o muy cansado, o las dos cosas a la vez. Y es que hay días en los que no se puede vivir del otro lado del mapa porque al final uno se hace daño.

El día ha sido extrañísimo. Mi primer Domingo sin S. No me ha dolido, pero me ha resultado como si me hubiese olvidado algo en algún sitio, pero no supiese qué y dónde. Confuso, muy confuso. Y ahora me comienzo a preguntar cuánto va a durar esta campana de vacío.

Luego está M. Con él las cosas son un poquito más complejas porque nos hemos arrancado los ojos; y ahí estamos los dos causandonos dolor sin poder ver nada que no sea la oscuridad de nuestro interior. Intento acercarme, pero M sabe construir muros con mucha facilidad, así que todo comienza a perder sentido con mucha rapidez.

El cazador de imágenes está triste, y a mí me gustaría poder regalarle algo que le sirviera; algo como un ramo de risas o una bolsita de pasión.


Mytea y yo estuvimos hablando de hombres y de sexo. Ahora ella no tiene hombre, y no sé si disfrutará de sexo. Un idiota no comprendió lo que ella tenía dentro, así que Mytea va a bucear de nuevo en aguas donde no debería meterse. Siempre termina por quedarse sin oxígeno y se hace daño.

En cuanto a mi, bueno, yo sigo mas o menos entera mientras en otro sitio pasan cosas sin que yo esté. No tengo la respuesta, pero en mi cabeza no hace más que sonar un pedacito de una canción: "Ella lee una novela que no alcanzo a distinguir, se levanta, y recoge del suelo mi confesión."

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