22.10.02

Tendrás que perdonarme. Si quieres, quizás ni te interese. Pero hoy no puedo seguir a tus palabras. Hoy él todo lo ocupa y hay demasiada agua de mar empapándome la ropa. Hoy él todo lo llena y tus palabras me saben a sus besos, te miro y veo su cuerpo infinito enroscado en el mío, y siento su piel caliente y sus labios húmedos de azúcar. Y son sus manos las que habitan cada poro, y mi cuerpo no sabe nada más. En este cuarto tan solo existe el recuerdo de cuando él decía mi nombre y ya nada, nada, tenía ningún valor ni importancia, solo las horas que quedaban atrapadas entre nuestros cuerpos y nuestras palabras. Si yo lo hubiese sabido... no habría estado tan feliz y tan poco asustada. Si yo hubiese sabido que estar con él no era un momento infinito. Tendrás que perdonarme; a pesar de que quiero, hoy no puedes hacerme compañía.

4.10.02

Hoy se me hizo muy tarde. Las horas han pasado deprisa, y cuando pensé que eran las diez de la noche, el reloj había corrido hasta las tres. Estuve mirando las estrellas y recordando las veces que Hu y yo planeamos poner mermelada en mi cuerpo, y las veces que sólo disfrutamos mirando por la ventana y sintiendo como las piezas encajaban con el contacto de su mano sobre mi corazón. Sin sonidos ni violencia cuerpo a cuerpo.