12.8.02

Me he despertado y Hache estaba cantando suavito, como susurrándome al oído. He sentido un escalofrío. Me ha gustado despertar con una canción acariciándome y me ha dado pena intuir que iba a ser la primera y la última. Porque Hache va a marcharse aunque él aún no lo sepa y ande cantando como si nada.

10.8.02

Hoy Hache y yo hemos estado muy juntos, tan juntos que me ha dado miedo. De pronto no distinguía la frontera entre mi piel y la suya. Cada uno tiene su sabor. Hache sabe a galletas de terciopelo.