Cortando por lo sano
Arrancando la raíz
Reinventandome
Y si, esta vez te lo cuento a TI, que vienes a tocar el cristal tras el que me escondo...
24.2.12
26.1.12
Escribo de día
Las noches no me alcanzan para liberar estos silencios, estas deshoras que me mantienen atada por un ala.
Sobrevivo en una roca, lejos del mar, en una rama seca, en una enredadera que no me deja vivir, que me anuda la espalda y los dedos.
Me miro desde afuera, lejana, alejada de todo tacto, de toda piel.
Quisiera poder ser...
...frágil.
Las noches no me alcanzan para liberar estos silencios, estas deshoras que me mantienen atada por un ala.
Sobrevivo en una roca, lejos del mar, en una rama seca, en una enredadera que no me deja vivir, que me anuda la espalda y los dedos.
Me miro desde afuera, lejana, alejada de todo tacto, de toda piel.
Quisiera poder ser...
...frágil.
15.11.11
Dímelo tu.
Para qué.
Para qué sirven los domingos, los pasos estampados en estas baldosas tristes.
Dime para qué atender a las palabras, para qué esperar, contando las migas del mantel.
Para qué mirarte con o sin lágrimas en los ojos, si no puedes ni intuirme.
Dime para qué suspirar si no hay nadie frente a este hilo de aire roto. Para qué sonreír, si la sonrisa se queda en una mueca ciega frente a una pared.
Para qué las botas de saltar charcos, el algodón de azúcar, los edredones de plumas.
Dime para qué. Si no me escuchas ni me ves.
Tal vez no exista… tal vez no existas…
Para qué sirven los domingos, los pasos estampados en estas baldosas tristes.
Dime para qué atender a las palabras, para qué esperar, contando las migas del mantel.
Para qué mirarte con o sin lágrimas en los ojos, si no puedes ni intuirme.
Dime para qué suspirar si no hay nadie frente a este hilo de aire roto. Para qué sonreír, si la sonrisa se queda en una mueca ciega frente a una pared.
Para qué las botas de saltar charcos, el algodón de azúcar, los edredones de plumas.
Dime para qué. Si no me escuchas ni me ves.
Tal vez no exista… tal vez no existas…
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